La escritura es el arte
más humano, más multiforme y definitivamente más libre que hay. La escritura
nos puede llevar a viajar a lugares que sólo la imaginación puede tocar, a por
fin saborear las glorias frustradas y a ser aquel que siempre hemos deseado ser.
Es por eso que hoy adopto este medio, la escritura, para ponerme en los zapatos
de un joven emprendedor venezolano, zapatos que, aseguro, nunca tendría el
valor para llenar. Él es el rostro de la esperanza de millones de venezolanos. Hoy
trato de ponerme en el lugar de Henrique, de descifrar cuál sería el discurso
perfecto en un momento en que sus palabras serán insignes y recordadas, al
menos durante los próximos 4 años.
8 de Octubre, 2012. 1:32 am
Bienvenidos.
Bienvenidos damas y caballeros. Bienvenidos ustedes, compatriotas. Bienvenidos
los adversarios. Bienvenidos ciudadanos de los 24 estados. En esta madrugada
victoriosa, bienvenida tú, Venezuela toda, al inicio de los nuevos tiempos.
Hoy
la democracia se vistió de tricolor y se hizo presente en vuestras voluntades.
Voluntades que serán respetadas con todas las garantías durante esta gestión.
Gestión que se caracterizará por ser gobernada por las autoridades junto con ustedes.
Ustedes, quienes serán quienes darán y quitarán el poder. Poder que ya no es
ilimitado e indestructible, sino controlado y justo. Justicia, la cual será la
gran dama y señora de esta tierra. Justicia que será única, inquebrantable e
incorruptible y que podrá llegar más lejos que cualquier otra cosa, porque un
país con justicia verdadera e independiente, es un país con paz.
Ya
no predicaremos sobre el socialismo y el capitalismo, el imperio y la
dictadura, las cadenas y el canto del Libertador. Venezuela toma un nuevo
rumbo, y a partir de hoy, la historia será únicamente sobre nosotros y nuestras
necesidades, nuestras soluciones y nuestros logros. Venezuela es independiente
desde principios de 1800, pero gobiernos anteriores parecen haber olvidado esto
al cederle nuestra soberanía médica y militar a Cuba, nuestra soberanía
alimenticia a todos aquellos países que exportan alimentos al país, en vez de
desarrollar nuestros propios campos agrarios. Le regalamos la soberanía sobre
el Esequibo y sobre nuestra salida del Orinoco a Guyana. Hoy lo recuperaremos
todo, Venezuela. Ya no más millones de dólares dedicados a regalos de cortesía
a países vecinos; ahora la prioridad somos nosotros, tú, tú y tú; todos
nosotros. El capital es de ustedes y para ustedes, para nuestro desarrollo.
Este
será la nación de la unidad; no de una mesa, ni de un partido, sino de su
pueblo entero. No existirán distinciones por colores, ni por cultos, por sexo o
por ideologías; todos formamos parte de la gran Venezuela.
Prometo
ser incansable en la meta de terminar todos los proyectos ya comenzados, y a
elevar sustancialmente la calidad de los servicios de nuestro país. Le
educación en Venezuela va a ser ejemplar en América Latina; seremos
exportadores de líderes y expertos, jóvenes preparados para enfrentarse a un
mundo competitivo y a ser exitosos en el intento. Garantizaremos que nuestras
clínicas, hospitales y ambulatorios estarán abastecidas todos los días, todo el
año, tanto de medicinas y tecnología como de doctores y enfermeras que puedan
responder efectivamente a las necesidades de nuestros enfermos. No hay duda que
la construcción de nuevos centros de salud es una necesidad imperante entre la
sociedad venezolana. No creeremos en la mediocridad; la exigencia y la
funcionalidad real serán características inconfundibles en todo lo que tenga
sello de “Hecho en Venezuela”. Profesionales tan honorables como los médicos,
profesores, policías, bomberos y funcionarios públicos serán remuneradas como
deben; estas personas son pilares del país y por ende deberán vivir con
dignidad y en la capacidad de sostener a sus familias. No menosprecio las demás
profesiones, por el contrario, reconozco que cada empleo venezolano es
fundamental y vital en algún área, y por ende forma parte de un equilibrio que
debe ser respetado.
En
cuanto a la situación carcelaria, el plan es construir nuevos centros
penitenciaros para así atacar el problema del hacinamiento. Es inconcebible
pensar que nuestros presos viven en condiciones tan precarias e inhumanas como
son aquellas a las que es sometida la población carcelaria venezolana
actualmente. Pero ya no. Nuestras cárceles no serán sólo lugares de
cumplimiento de tiempo de castigo, sino centros para la reinserción social de
los reos.
Nuestro
gobierno pretende acabar con la economía mono-productora; invertiremos en
nuestros agricultores y empresarios. Tenemos muchos años dependiendo únicamente
del petróleo, y es hora de que nos diversifiquemos. El problema de la escasez
la resolveremos nosotros con nuestros propios productos, eliminando leyes que
representan obstáculos para la producción local. Es hora de que la prioridad no
sea sólo un sector, sino que todos gocen de la atención y el apoyo que se
merecen. Queremos ver como el sector privado y el público se unen en esfuerzos
para lograr el desarrollo social y económico del país. Aquí sí reconocemos que
expropiar es robar, y bajo ningún concepto permitiré que el gobierno sea autor
de tales actos. Respetaremos la propiedad privada y colectiva, ya que sabemos
que forma parte del patrimonio y del hogar.
Venezuela
será territorio de paz, donde las oportunidades laborales y educacionales les
permitirán a los ciudadanos surgir como individuos capaces. La acción del hampa
no será tolerada en nuestro sistema judicial; garantizaremos que todos los
casos serán atendidos, señores, porque la inmunidad es el mayor peligro de un
país que desea crecer. Este nuevo gobierno tiene como meta devolverle el
derecho al ciudadano común de transitar las calles de su pueblo y su ciudad con
tranquilidad. Basta de atracos, de secuestros y de muerte. Las madres no
seguirán enterrando a sus hijos, o por lo menos no mientras yo esté en este
cargo. La inseguridad es el enemigo principal de nuestro país, y será combatido
en todo momento, pues cada venezolano que caiga víctima de la violencia, es una
muerte que recae en mis hombros y mi conciencia. No permitiremos que nuestro
paisaje se ensucie con la reputación de tener una de las 5 ciudades más
peligrosas del mundo. Ya la sangre no correrá por nuestros barrios. Les
devolveré su país, mis hermanos. Les doy mi palabra.
La
Guardia Nacional volverá a ser independiente, sin bandos políticos, y servirá
al pueblo venezolano, no a un mandatario.
Estoy
consciente de que muchísimos de ustedes han perdido su venezolanidad, su amor a
la patria, su deseo de estar aquí y de luchar por un país y un futuro mejor,
pero denme tiempo, denme tiempo y la oportunidad de cambiar la situación, para
que se vuelvan a enamorar del país más hermoso, con la gente más feliz y echada
pa’ lante, con la biodiversidad más significativa del continente Americano y
con los recursos necesarios para progresar y garantizarle a todos los
ciudadanos, una calidad de vida digna. A todos aquellos venezolanos que hacen
vida en otros países, los invito a regresar, a formar parte de este proceso de
cambio positivo, a que se bañen una vez más con la felicidad de estar en casa. Esto
somos nosotros, una tierra de oportunidades. No quiero sonar iluso, pero
realmente creo que con el potencial de nuestra gente seremos capaces de llegar
a lugares inimaginables.
Mi
promesa a ustedes es muy simple; a aquellos que hoy creyeron en mí, no dejaré que
se arrepientan de vuestra decisión; a aquellos que creyeron en mí sólo porque
no creían en mi adversario, les demostraré que no soy “el menos malo”, sino el
correcto. A aquellos que confiaron en las mismas promesas de hace 14 años, les
enseñaré lo que es vivir en un país que realmente funciona. Y por último, a
aquellos que simplemente no creyeron en el poder de su propia voluntad, hoy los
invito a ver el nacimiento de la nueva Venezuela, y a que sean partícipes de la
unión extraordinaria que tendrá lugar en los próximos meses, aquí, en esta
misma tierra. Hay un camino, mis amigos, que nos va a llevar a ser lo mejor que
podemos ser, y hoy dimos el primer paso sobre él. Mi nombre es Henrique
Capriles Radonski, y sólo puedo describir esta emoción que siento por haber
sido electo con una palabra; indescriptible.
Gracias.
Por Andrea Black
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