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lunes, 2 de julio de 2012

Discurso…


            La escritura es el arte más humano, más multiforme y definitivamente más libre que hay. La escritura nos puede llevar a viajar a lugares que sólo la imaginación puede tocar, a por fin saborear las glorias frustradas y a ser aquel que siempre hemos deseado ser. Es por eso que hoy adopto este medio, la escritura, para ponerme en los zapatos de un joven emprendedor venezolano, zapatos que, aseguro, nunca tendría el valor para llenar. Él es el rostro de la esperanza de millones de venezolanos. Hoy trato de ponerme en el lugar de Henrique, de descifrar cuál sería el discurso perfecto en un momento en que sus palabras serán insignes y recordadas, al menos durante los próximos 4 años.

8 de Octubre, 2012. 1:32 am
            Bienvenidos. Bienvenidos damas y caballeros. Bienvenidos ustedes, compatriotas. Bienvenidos los adversarios. Bienvenidos ciudadanos de los 24 estados. En esta madrugada victoriosa, bienvenida tú, Venezuela toda, al inicio de los nuevos tiempos.
            Hoy la democracia se vistió de tricolor y se hizo presente en vuestras voluntades. Voluntades que serán respetadas con todas las garantías durante esta gestión. Gestión que se caracterizará por ser gobernada por las autoridades junto con ustedes. Ustedes, quienes serán quienes darán y quitarán el poder. Poder que ya no es ilimitado e indestructible, sino controlado y justo. Justicia, la cual será la gran dama y señora de esta tierra. Justicia que será única, inquebrantable e incorruptible y que podrá llegar más lejos que cualquier otra cosa, porque un país con justicia verdadera e independiente, es un país con paz.
            Ya no predicaremos sobre el socialismo y el capitalismo, el imperio y la dictadura, las cadenas y el canto del Libertador. Venezuela toma un nuevo rumbo, y a partir de hoy, la historia será únicamente sobre nosotros y nuestras necesidades, nuestras soluciones y nuestros logros. Venezuela es independiente desde principios de 1800, pero gobiernos anteriores parecen haber olvidado esto al cederle nuestra soberanía médica y militar a Cuba, nuestra soberanía alimenticia a todos aquellos países que exportan alimentos al país, en vez de desarrollar nuestros propios campos agrarios. Le regalamos la soberanía sobre el Esequibo y sobre nuestra salida del Orinoco a Guyana. Hoy lo recuperaremos todo, Venezuela. Ya no más millones de dólares dedicados a regalos de cortesía a países vecinos; ahora la prioridad somos nosotros, tú, tú y tú; todos nosotros. El capital es de ustedes y para ustedes, para nuestro desarrollo.
            Este será la nación de la unidad; no de una mesa, ni de un partido, sino de su pueblo entero. No existirán distinciones por colores, ni por cultos, por sexo o por ideologías; todos formamos parte de la gran Venezuela.
            Prometo ser incansable en la meta de terminar todos los proyectos ya comenzados, y a elevar sustancialmente la calidad de los servicios de nuestro país. Le educación en Venezuela va a ser ejemplar en América Latina; seremos exportadores de líderes y expertos, jóvenes preparados para enfrentarse a un mundo competitivo y a ser exitosos en el intento. Garantizaremos que nuestras clínicas, hospitales y ambulatorios estarán abastecidas todos los días, todo el año, tanto de medicinas y tecnología como de doctores y enfermeras que puedan responder efectivamente a las necesidades de nuestros enfermos. No hay duda que la construcción de nuevos centros de salud es una necesidad imperante entre la sociedad venezolana. No creeremos en la mediocridad; la exigencia y la funcionalidad real serán características inconfundibles en todo lo que tenga sello de “Hecho en Venezuela”. Profesionales tan honorables como los médicos, profesores, policías, bomberos y funcionarios públicos serán remuneradas como deben; estas personas son pilares del país y por ende deberán vivir con dignidad y en la capacidad de sostener a sus familias. No menosprecio las demás profesiones, por el contrario, reconozco que cada empleo venezolano es fundamental y vital en algún área, y por ende forma parte de un equilibrio que debe ser respetado.
            En cuanto a la situación carcelaria, el plan es construir nuevos centros penitenciaros para así atacar el problema del hacinamiento. Es inconcebible pensar que nuestros presos viven en condiciones tan precarias e inhumanas como son aquellas a las que es sometida la población carcelaria venezolana actualmente. Pero ya no. Nuestras cárceles no serán sólo lugares de cumplimiento de tiempo de castigo, sino centros para la reinserción social de los reos.
            Nuestro gobierno pretende acabar con la economía mono-productora; invertiremos en nuestros agricultores y empresarios. Tenemos muchos años dependiendo únicamente del petróleo, y es hora de que nos diversifiquemos. El problema de la escasez la resolveremos nosotros con nuestros propios productos, eliminando leyes que representan obstáculos para la producción local. Es hora de que la prioridad no sea sólo un sector, sino que todos gocen de la atención y el apoyo que se merecen. Queremos ver como el sector privado y el público se unen en esfuerzos para lograr el desarrollo social y económico del país. Aquí sí reconocemos que expropiar es robar, y bajo ningún concepto permitiré que el gobierno sea autor de tales actos. Respetaremos la propiedad privada y colectiva, ya que sabemos que forma parte del patrimonio y del hogar.
            Venezuela será territorio de paz, donde las oportunidades laborales y educacionales les permitirán a los ciudadanos surgir como individuos capaces. La acción del hampa no será tolerada en nuestro sistema judicial; garantizaremos que todos los casos serán atendidos, señores, porque la inmunidad es el mayor peligro de un país que desea crecer. Este nuevo gobierno tiene como meta devolverle el derecho al ciudadano común de transitar las calles de su pueblo y su ciudad con tranquilidad. Basta de atracos, de secuestros y de muerte. Las madres no seguirán enterrando a sus hijos, o por lo menos no mientras yo esté en este cargo. La inseguridad es el enemigo principal de nuestro país, y será combatido en todo momento, pues cada venezolano que caiga víctima de la violencia, es una muerte que recae en mis hombros y mi conciencia. No permitiremos que nuestro paisaje se ensucie con la reputación de tener una de las 5 ciudades más peligrosas del mundo. Ya la sangre no correrá por nuestros barrios. Les devolveré su país, mis hermanos. Les doy mi palabra.
            La Guardia Nacional volverá a ser independiente, sin bandos políticos, y servirá al pueblo venezolano, no a un mandatario.  
            Estoy consciente de que muchísimos de ustedes han perdido su venezolanidad, su amor a la patria, su deseo de estar aquí y de luchar por un país y un futuro mejor, pero denme tiempo, denme tiempo y la oportunidad de cambiar la situación, para que se vuelvan a enamorar del país más hermoso, con la gente más feliz y echada pa’ lante, con la biodiversidad más significativa del continente Americano y con los recursos necesarios para progresar y garantizarle a todos los ciudadanos, una calidad de vida digna. A todos aquellos venezolanos que hacen vida en otros países, los invito a regresar, a formar parte de este proceso de cambio positivo, a que se bañen una vez más con la felicidad de estar en casa. Esto somos nosotros, una tierra de oportunidades. No quiero sonar iluso, pero realmente creo que con el potencial de nuestra gente seremos capaces de llegar a lugares inimaginables.
            Mi promesa a ustedes es muy simple; a aquellos que hoy creyeron en mí, no dejaré que se arrepientan de vuestra decisión; a aquellos que creyeron en mí sólo porque no creían en mi adversario, les demostraré que no soy “el menos malo”, sino el correcto. A aquellos que confiaron en las mismas promesas de hace 14 años, les enseñaré lo que es vivir en un país que realmente funciona. Y por último, a aquellos que simplemente no creyeron en el poder de su propia voluntad, hoy los invito a ver el nacimiento de la nueva Venezuela, y a que sean partícipes de la unión extraordinaria que tendrá lugar en los próximos meses, aquí, en esta misma tierra. Hay un camino, mis amigos, que nos va a llevar a ser lo mejor que podemos ser, y hoy dimos el primer paso sobre él. Mi nombre es Henrique Capriles Radonski, y sólo puedo describir esta emoción que siento por haber sido electo con una palabra; indescriptible.
Gracias.
Por Andrea Black

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