o El cine, desde su
creación, había adoptado en una serie de normas que se aplicaban con severa
rigidez, que reducían la obra cinematográfica a la facilidad de un estilo fijo
y predecible.

El tamaño de los planos debía presentarse en una escala de mayor a menor, la conversaciones entre los personajes debían rodarse mediante el eje de las miradas del uno a otro, la cámara quieta o en movimiento debía situarse en un trípode, instalado a su vez en un carrito, que se deslizaba suavemente por la escena y los sets eran hechos a grandes escalas en estudios. Todo cineasta de la época debía seguir estos lineamentos para la realización de un film.
Pero a mediados de los años 50 alrededor de toda Francia se creo una marea extraña que planeaba acabar con los estándares básicos del cine. Era una ola que amenazaba con destruir todo lo establecido, buscaba la renovación de la cinemateca francesa, que le permitiría al espectador contemplar el cine de una manera totalmente diferente y renovadora. Este movimiento, esta ola, estaba formada por un grupo de jóvenes franceses que decidieron denominarla Nouvelle Vague, el movimiento mediante el cual se buscó la renovación de mundo cinematográfico.
Los primeros pasos del movimiento comenzaron cuando estos jóvenes escritores expresaron sus ideas en la prestigiosa y aclamada revista «Cahiers du Cinéma ó Cuadernos de cine», una revista que sirvió como portavoz a esos que buscaban crear un cine diferente, abierto, libre de los formalismos, lejos de lo producido y comercial. En ella se lograba leer los pensamientos y críticas de cinéfilos naturales, cuyos conocimientos en la cultura cinematográfica fueron aprendidos en diversas escuelas de cine, entre ellas, la cinemateca francesa.
Es cierto que el cine de la época estaba rígido por una rutina monótona, que a pesar de no imponer nada diferente, seguía siendo clásico, y bajo este género nacieron las obras maestras más épicas y hermosas. Jamás olvidaremos Casablanca, Psicosis, Ciudadano Kane, Tiempos modernos, entre otras más. Pero antes de La Nouvelle Vague, existió otro movimiento cinematográfico que sirvió de influencia a la nueva ola, este fue el neorrealismo italiano. Se caracterizaba por ser sincero, retrataba la vida cotidiana, las películas eran rodadas en las calles y lugares abiertos. Los actores no eran famosos y utilizaban la improvisación en muchos casos.
La nueva Ola propuso el uso de escenarios naturales en vez de los estudios, la búsqueda de la espontaneidad en los actores, dando rienda suelta a la improvisación. Como técnicas y herramientas usadas, se adentraron en el uso del travelling, el zoom y las panorámicas, además de la grabación con la cámara en el hombro del director, lo que hoy es conocido como «Cine de autor». Puesto que es el director el protagonista de su obra, mas no el productor.
Los jóvenes de la Ola Francesa tenían su propia filosofía donde consideraban el cine como una especie de autoconocimiento. Realmente consideraban su trabajo como arte y se devotaban completamente a este. Por lo que en sus películas aparecen claras referencias personales. Uno de los mejores ejemplos es el caso del director, François Truffaut, con su largometraje «Les quatre cents coups »(Los cuatrocientos golpes- 1959), una película autobiográfica que demuestra la soledad de un adolescente que no es querido por su familia, especialmente por su madre, tal como fue el caso del director en su niñez, convirtiéndose en uno de los primeros largometrajes representativos de la nueva ola francesa.
No sólo existía Truffaut, existían una lista de directores que juntos, fueron pioneros de la Nouvelle Vague, mi preferido es Jean Luc Godard. La obra de Jean Luc Godard recibió el adjetivo de God-Art (Arte de Dios) por parte de sus seguidores ante las grandes cualidades de su cine. El cine de Godard es en sí la representación más clara de la modernización en el arte cinematográfico. El franco-suizo fue sin duda el cineasta más atrevido e irreverente de la Nueva Ola, junto con Jacques Rivette. Ya que estos estaban dispuestos a la hora de buscar continuamente nuevas maneras de hacer cine, tanto en cuestiones de experimentación narrativa como en cuestiones técnicas.
Godard fue un firme defensor de la cámara portátil. Él logró crear un género propio que caracterizaba sus películas, una identificación que sólo pocos directores logran. Quizás era la sublimidad de sus películas, la iluminación, sus musas, la banda sonora, los planos, que lo puestearon como uno de los directores más exitosos. Las películas de Godard contaban con la participación de artistas magníficos del momento como Jean Seberg, Anna Karina, Brigitte Bardot, Jean-Paul Belmondo, entre otros. Puedo decir que Gordard fue uno de los directores que pudo retratar a La Nouvelle Vague en su mayor esplendor.
Fueron Gorard y muchos más que con la originalidad que imponían a través de sus películas lograron que la ola francesa marcara para siempre un nuevo cine francés que iba a predominar y a enamorar a muchos y que agregaría un cambio en el séptimo arte a nivel mundial.
Por Elisa Soto
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