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lunes, 2 de julio de 2012

¿Por qué no quiero saber de la política de mi país?

 Como cualquier venezolana nacida en los años noventa, crecí privada de saber lo que sucedía a mi alrededor sobre asuntos políticos. Inconscientemente escuchaba la radio que sintonizaban mis papás y parecían hablar unos señores con voces molestas sobre inseguridad, expropiaciones e injusticias, veía Globovisión con mi abuela, escuchaba las conversaciones de tíos, vecinos, y todos ejercían caras de preocupación mientras discutían, de nuevo, de política. Pero eso nunca pareció importarme, estaba ilusamente feliz durante mis años de niñez. 

Crecí despreocupada de ese mundo de bombas lacrimógenas, cierres de canales de televisiones, disparos, corrupciones y más. Jamás pensé que todo aquello que siempre considere tan lejano y ajeno a mi voluntad, se convertiría en algo que me impediría vivir plenamente como una adolescente de cualquier otro país. Pero ahora, a mis 14 años de edad, aún me siento incapacitada a la hora de involucrarme con temas y acciones de política.

Y me siento terriblemente mal al decir que no quiero involucrarme en los asuntos y campañas de mi país, pero si tengo que hablar sobre estos temas, digo mi opinión y admito que no sé mucho del asunto. Aunque eso no me detiene de leer artículos, ver uno que otro programa de noticias nacionales, pero es algo que realmente no es de mi interés. Siento que hay un montón de cosas que puedo aportar a mi país, y no precisamente mediante esto.

¿Y por qué no deseo involucrarme? Porque siento que no tengo nada que aportar a la causa, no me siento en la capacidad, ni con la voluntad de cambiar mi país mediante el ámbito político. Creo que cada persona encuentra alguna aptitud donde puede desenvolverse, interesarse, investigar, involucrarse, moverse y dar lo mejor de sí, pero por ahora, sé que la política no es, para mi, esa
aptitud.
Por Elisa Soto

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